Arte poética
by con el viento en las velas
Fuera de esta habitación iluminada
ocurre casi todo lo que merece la pena.
Aquí dentro hay un ordenador encendido,
una taza de café con leche
y un vaso de agua
(ya no hay cigarrillos ni ceniceros),
hay libros y películas,
hay carpetas y folios sueltos ordenados
y desordenados,
hay una atmósfera que se impone
y que emana posiblemente de mí:
cumple su función
incluso cuando corta como un cuchillo.
Cuando era niño escribí en un diario
(sólo una página, como un testamento,
no continué),
que el día había sido perfecto.
Todo lo que enumeré estaba dentro de casa.
Hoy tengo cuarenta años.
Fuera de esta habitación ya está todo iluminado.
Apago la luz y sigo con lo que estaba haciendo
vagando por el norte, el sur, el este o el oeste.
Entonces una vibración atraviesa el aire
como una lanza arrojada desde la espesura.
Tal vez, debas de encender la luz más de vez en cuando…
Bueno, encendida está siempre, me gustan tanto los refugios como las anchas praderas.