by con el viento en las velas

Rompiese una flor la resistencia del aire
(el humo invisible del aroma, la fruta que cae).

Partiese un viajero, se marchase en su barco
abriendo el mar al irse alejando y desapareciendo.

Y la rama desnuda se poblase de éxito
y novedad anticipada con el privilegio extraño

del ornamento sin ornamento, de ser porque sí.
Y la roca rompiese la ola en una claridad que vuela

y cae en fragmentos que se juntan y recogen
en un brote nuevo alambrado de agua.

Arrojásemos sus cenizas al viento y el aire
ardiese de rabia para aliviar nuestro dolor.

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