Mandala

por con el viento en las velas

Estos versos son un cuadrado
que contiene un círculo
que a su vez encierra un triángulo,
y en su centro un grano de arena
que sostiene una montaña
en cuya cumbre una tortuga
camina en círculos lentamente
dejándose cabalgar
por un arquero miope
en cuya frente un espejuelo
refleja toda la luz y la reparte,
como un faro
desde donde un muchacho se arroja
al furioso mar sin atender el ruego
de quien, desde el fondo,
le suplica a gritos que le llegan
como cánticos susurrados,
que la deje estar
dormida bajo las aguas
y no las revuelva más buscándola,
que no merece la pena, teniendo en cuenta,
sobre todo, que no tendría sentido
volver sin vida a la vida;
mejor así, mar adentro
con la boca abierta como el nido
hecho de las palabras
que resonarán en su interior
cada vez que la recuerde,
hasta que él mismo desaparezca también
y caiga sobre ellos el olvido,
donde no se oye el tictac del tiempo
en su carrera,
si acaso el silencio del goteo
de un reloj de arena en una mesilla
perdido para siempre.

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